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Y tú, ¿A qué te dedicas?

Y tú, ¿A qué te dedicas?

Ayer Juan Boronat, en su blog,lasblogenpunto.com, publicó un acertado post en el que con mucha maestría, como nos tiene acostumbrados a quienes lo seguimos, destacó algo a lo que quienes nos dedicamos a la publicidad nos vemos “sometidos” con bastante frecuencia, y es que todo el mundo opine de nuestro trabajo. Y no sólo eso, si no que a veces, se toman decisiones importantes, no sólo desde el punto de vista económico, sino también estratégico, atendiendo al gusto –para gustos los colores –  o las circunstancias personales.

 

 

Pero esta misma tarde nos llegó la respuesta, o la revancha, si es que se quiere ver así,  a través del spot que promociona el certamen Lápiz de Platino. Una respuesta que viene a decir lo mismo, pero de otra manera. Cuando confiesas que te dedicas a la publicidad (¡que guay!, ¿no?) Y te plantan delante uno de esos famosos spots –aunque la publicidad sea mucho más que un anuncio en televisión- realizados por multinacionales que cuentan con un presupuesto millonario y te lanzan la pregunta maldita: .- “Ese spot, lo habéis hecho vosotros ¿no?” Dando por supuesto que el hecho de dedicarte a esto de la publicidad consiste en estar continuamente teniendo – pariendo – ideas geniales, disponiendo de presupuestos astronómicos para trabajar con grandes multinacionales.

Pero es que todavía hay un problema añadido y que va mucho más allá -y los que veíais Friends me entenderéis- y es cuando en uno de los episodios le preguntan  a Chandler a que se dedica y les responde que trabaja en publicidad y alguien te dice: .- “¡Ah! La Publicidad. Tiene que ser un trabajo muy  bonito, ¿no?- ¿Pero qué es exactamente lo que haces cuando vas a trabajar, un día normal?”

Joey es Actor; Ross, Paleontólogo; Rachel, Camarera; Phoebe, Canta (¿?) y Mónica cocina, pero Chandler.. ¿Qué hace Chandler?

Bueno pues los que nos dedicamos a esto de la publicidad, comunicación, marketing… hacemos muchas cosas… Escuchamos a los clientes, nos cuentas sus problemas y los hacemos nuestros. Nos impregnamos de su producto, de su mercado, de su competencia. Preguntamos. Investigamos. Nos ponemos en la piel de sus clientes, incluso algunos nos disfrazamos de consumidores y para ver cómo los tratan en el punto de venta. Y, sobre toda esta información, definimos la situación del mercado del cliente y planteamos unos objetivos de comunicación desde una perspectiva más real, menos subjetiva que la del cliente. Desde aquí analizamos posibles soluciones, aplicando creatividad, pero también grandes dosis de sentido común, porque sabemos lo importante que es para nuestro cliente la inversión que va a realizar. Es entonces cuando surge la idea (idea, que os confesamos no cae de los árboles, ni dando al interruptor para que se encienda una bombilla). La idea brillante. El momento en el que todas las reglas se rompen, sobre la base del conocimiento…. La gran idea que a veces también se cae, porque es muy buena, muy creativa, pero no responde a las circunstancias del cliente y hay que replantearla. Una idea que surge después de mucho escuchar, leer, entender y empatizar con el cliente, los productos y sus mercados.

Sobre esa idea trazamos la estrategia a seguir. Y es entonces cuando, definidas las ideas tácticas, puede ser que “pintemos” un boceto de logotipo o un story para un spot que gustará a unos y a otros no, pero que SIEMPRE, estará basado en la información recabada con el cliente y en la investigación realizada y, sobre todo, alineada con la estrategia. Puede que el cliente necesite una página web (2.0. … o no) o incluso ¡EL GRAN SPOT!  Ese del que todo el mundo habla y justo lo ve la persona con la que acabas de empezar la conversación.

En este spot que os presentamos, la respuesta, se sirve en plato frío. Hay que tomárselo con mucho humor. Porque a los que nos dedicamos a esto de la publicidad, suele darse la coincidencia de que nos apasiona nuestro trabajo y os podemos asegurar que, nuestro premio, nuestro verdadero premio, llega cuando el cliente cumple sus objetivos, cuando somos capaces de transformar un problema de mercado en una oportunidad de negocio. Cuando llega la idea y esa idea hace que tu cliente brille. Todos esos pequeños sinsabores se esfuman, se diluyen, desaparecen. Y, si además, el cliente reconoce tu trabajo, es como si te dieran el Premio Gordo.

Porque las grandes ideas no están en los grandes presupuestos, sino en el trabajo diario junto a tu cliente, en la investigación, en la curiosidad y en la capacidad de adaptarse a los nuevos modelos de comunicación y de empatizar con los mercados.

Porque el premio es trabajar en Publicidad y disfrutar con tu trabajo.

Y tú, ¿a qué te dedicas?

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