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Exposición. Ángel Sánchez. Fotografías

Exposición. Ángel Sánchez. Fotografías

Eres lo que haces, pero también de lo que te alimentas y lo que sientes.

Hace tres años empecé a subir fotografías a una galería en flickr, casi como una necesidad de compartir una experiencia vital.

Un año después comencé a entrar en el mundo de las redes sociales: facebook, twitter, quora, Linkedin, google+, instagram y el mencionado flickr… motivado por una curiosidad tanto profesional como personal así como por la constatación del cambio que se estaba produciendo en  el modelo de comunicación, donde veía que mis valores personales podían encajar…

Dentro de mi perfil personal en twitter @angeljsanchez se me ocurrió poner esa galería dentro de la “bio”, por entender que esas imágenes me definían mucho mejor que unas cuantas palabras…. Al poco tiempo uno de los blogueros de referencia en el ámbito del marketing y la comunicación y amante de la fotografía, Juan Boronat, de lasblogenpunto, (con quien esperaba despertar cada mañana con sus geniales imágenes, llenas de reflejos, perspectivas y dobles sentidos sacadas desde su móvil), incluía, en un apartado de su blog dedicado específicamente a galerías de fotógrafos un enlace a mis fotografías…:O al tiempo  que @zabaleta_coach hacía que un par de galerías se interesaran también por mi trabajo, o mejor dicho, por mi pasión, por mi alimento.

Poco después el propio Juan, con quien a través de la relación he descubierto que compartimos muchas más inquietudes y valores de los que pensaba, me animó a compartir esas fotografías en un espacio y formato diferente. Pechakucha Night. 20 imágenes, 20 segundos para cada una.

Esto representó un salto cualitativo en mi planteamiento.

No se trataba de mostrar, de compartir de forma “anónima”, se trataba de exponerse, de retratarse….  sin concesiones, y así fue.

Poco después, un amigo me comentó que le gustaban mis fotografías, en este momento ya estaban también en Facebook y me pregunto literalmente:.- “¿No has pensando en compartirlas?”…, y la palabra compartir volvió a aparecer.

Esta exposición arranca de este momento del convencimiento de que para crecer hay que compartir, de que nada ocurre por casualidad, y de que no se trata de que lo que el ojo ve, sino lo que el alma siente. Todas las fotografías tienen una historia, un porqué, una razón de ser que se encuentra en lo más profundo de tu ser.

De la misma manera a quien visite esta exposición cada imagen le dirá algo diferente, en función de su experiencia, de su historia y de su alma.

Por eso, a tí que estás viendo la exposición, te propongo un pequeño juego.

Mira cada fotografía, trata de sentir qué te dice,… dónde te llega.

Cada imagen incorpora un código QR que enlaza, más allá de la sala de exposiciones, con mi experiencia personal, con la historia que hay detrás de cada una de las imágenes… descubriendo el sentimiento y la historia de cada instante, de cada momento.

Es una forma de retratarse y que muestra el proceso en el que la mirada va transitando desde lo estético hasta la emoción interior.

Nada es casual, todo tiene un porqué y se encuentra en la experiencia del que mira.

Quien sabe, quizás nuestros mundos no sean tan diferentes…

La exposición se plantea desde un discurso que nos lleva desde la técnica y la composición hasta la emoción en un viaje  a través de 18  fotografías de medio y gran formato.

 El transito se establece en tres áreas, que se identifican en la tarjeta con diferentes colores:

   . Composición.

   . Expresión.

   . Emoción.

La mirada pasa por un primer estadio estético, donde prima la técnica y la composición.

Es él que mira quien elige el objeto, el encuadre, hasta que llega un momento en que la escena o el propio objeto fotografiado terminan por elegirle a él.

Posteriormente llega la expresión. Imágenes cargadas de una cierta teatralidad, donde la luz adquiere mayor relevancia y donde la escena llega a ser quien dibuja su propia la imagen, con una mínima intervención del fotógrafo.

Por ultimo la emoción, luz que ilumina el alma en el retrato profundizando en su visión, hasta que es el propio fotógrafo el que acaba retratándose así mismo, como si de un espejo emocional se tratara, en la figura del retratado. estableciéndose una conexión entre el que mira y el que es mirado.

Las fronteras entre ambos, se difuminan.

Ahora eres tú el que miras. Siente y, si quieres,  compártelo.

Como te te he dicho,  quizás nuestros mundos no sean tan diferentes…. porque al final lo que se queda, lo que importa,  no es lo que ves, sino lo que sientes….