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Escuchar las señales del mercado en la”Nueva Normalidad”

Escuchar las señales del mercado en la”Nueva Normalidad”

La pandemia está dejando en evidencia los pilares de nuestra sociedad de consumo.

Vemos cómo modelos de negocio que antes eran rentables ahora se hunden, pero también hemos visto cómo se consolidaban otros: aquellos en los que la tecnología es parte fundamental en el establecimiento de las relaciones entre marcas y consumidores.

El coronavirus ha acelerado la digitalización del mundo. Lo que no ha logrado un proceso de transformación digital en una década, lo ha conseguido este virus en apenas unos meses. Es evidente que los procesos de digitalización se intensificarán y agilizarán durante los próximos meses y años.

Por otro lado, los valores de marca cobran fuerza en un nuevo escenario en el que las empresas han de tener claro su propósito y su misión. El nuevo consumidor post-COVID exige que las empresas demuestren interés en lo que a ellos les importa. Si a las marcas no les importa lo que es importante para los consumidores, ¿por qué van elegirlas? y esta situación se da desde el plano ideológico hasta el producto más prescindible en sus cestas de la compra. Porque todo lo que consumimos forma parte de nuestras vidas, y cada vez más el consumo se decide en la confluencia entre los valores de la marca y del consumidor.

Las empresas han de peguntarse seriamente: Si desapareciera mi marca, ¿el consumidor la echaría de menos?

La crisis del COVID – 19 ha evidenciado la necesidad de replantear el desarrollo de los modelos de negocio para hacerlos coincidir con los nuevos estilos de vida y las expectativas reales del nuevo consumidor.

Valores como la autenticidad, la seguridad y la confianza han dejado de ser opcionales, si no están en el adn de la marca, no conectarán con sus públicos y, por consiguiente caerán en el abismo de ese 80% de marcas irrelevantes.

Estamos despertando a una nueva realidad en la que:

    • Todo lo que se pueda digitalizar, se digitalizará.
    • Todo lo que se pueda automatizar, se automatizará.
    • Todo lo que se pueda conectar, se conectará.
    • Todo lo que se pueda medir, se medirá.

Todo excepto las emociones humanas.

Hemos cambiado y este cambio se manifiesta en unas tendencias de consumo que van calando en nuestra sociedad y alas que la empresa que quiera subsistir tendrá que adaptarse.

Dentro de ellas me gustaría destacar tres:

1.- La necesidad de relacionarnos

Dicen los expertos que, a pesar de estar encerrados en casa, aislarse no es la solución. Somos eres sociales. El remedio contra el coronavirus no es separarse, sino mantenernos unidos. Y aunque es evidente que la pandemia limita nuestra vida social, el ser humano siempre busca nuevas vías de contacto y relación con los demás. La vuelta a la “nueva normalidad” no está siendo sencilla y las consecuencias personales del aislamiento se están haciendo cada vez más visibles.

El temor al contagio en la mayoría de las capas de la sociedad permanecerá hasta que el virus no se haya extinguido y el espíritu de supervivencia puede llevar a muchos a convertir su hogar en fortaleza, pasando todavía más tiempo en casa y socializando menos fuera…

2.- El Desarrollo de la Tecnología

La cuarentena ha acentuado la digitalización de nuestras vidas. Estamos aprendiendo a trabajar online, estudiamos online, compramos online y nos relacionamos online.

La tecnología está demostrando que muchas actividades de nuestro día a día pueden digitalizarse de manera eficiente, aunque las más esenciales sean imposibles de suplantar.

Es justo en estos momentos cuando necesitamos reforzar las conexiones humanas, aunque sean a distancia, ya que tenemos la ventaja de estar mejor equipados que nunca.

La tecnología se erige como el principal punto de contacto entre personas, pero también entre marca y consumidor. Una carrera de fondo, la de la transformación digital, que comenzó hace una década y que se acelera ante la amenaza del virus.

Si las empresas no se ponen a correr, no lo contarán…

3.- Adaptación al cambio como actitud

La mayoría de las personas necesitamos una cierta seguridad para vivir tranquilos. Nos da confianza saber que controlamos la situación y que nada cambia a nuestro alrededor, si no lo hacemos nosotros.

Esta falsa ilusión se ha desvanecido de un plumazo con el virus, que nos ha obligado a salir de nuestra zona de confort para adaptarnos a una situación extremadamente incierta. Este golpe de realidad nos ha recordado que lo único inmutable en esta vida, es el cambio, aunque no seamos conscientes de ello.

Las nuevas situaciones originadas por la pandemia son tan evidentes que no tenemos más remedio que hacerles frente.

La adaptación es clave para la evolución.

 

Y ahora…¡a qué estas esperando! ¿Hablamos?

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