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El miedo también es contagioso

El miedo también es contagioso

Estamos en Halloween. Mejor dicho: llevamos viviendo en halloween demasiado tiempo, porque estamos viviendo una época dominada por el miedo.

Miedo al COVID 19, al contagio, al estornudo del otro, a cómo cotrola su vida (¿Dónde habrá estado?, ¿será positivo?, ¿habrá tomado correctamente las precauciones para no contagiarse y no contagiar?). Miedo a la situación, al presente. Miedo al futuro. Y, como consecuencia, nos aferramos al pasado.

Sentimos miedo a abrir el periódico. Miedo a una llamada telefónica que nos dé una mala noticia, a no saber cómo reaccionar…

Miedo a tomar una mala decisión, a lo que pueda pensar el cliente, a que el negocio se vea aún más castigado, miedo a que nos echen la culpa de que las ventas no remonten, miedo a perder el trabajo, miedo a no volver a encontralo…

Es como si hubiéramos cedido todo el control de nuestras vidas y nuestros negocios al miedo. Un miedo que te ciega, que te anula e incapacita, un miedo que quita lucidez y no te deja ver las cosas con perspectiva, porque no somos capaces de ver mas allá del día siguiente.

Cuando tenemos miedo a comer algo, dejamos de hacerlo.

Cuando tenemos miedo de salir a la calle, dejamos de salir.

Si nuestro miedo es a las alturas, las evitamos

Pero, cuando tenemos miedo a tomar una decisión y no lo hacemos, estamos dejando que otros decidan por nosotros.

¿A quién inspira el que tiene miedo?

¿Confiarías tu salud a un médico que muestre miedo?

¿Quién sigue al miedoso en la batalla?

¿Quién votaría por un líder que inspire miedo?

¿Contratarías a alguien con miedo a hacer su trabajo?

 

No se puede trabajar con miedo, o mejor dicho: No se puede vivir con miedo.

Los miedos hay que atravesarlos para que se esfumen, hay que cortarlos, impedir que entren en la conversación. Al miedo no se le puede dejar opinar

Si te dejas llevar por el miedo, tu competencia ya está ganando, y, por cada motivo que exista para tener miedo, hay otro igual de válido para no tenerlo.

Sólo hay dos posturas:

Apuestas por el pasado o inviertes en el futuro.

¿De qué lado prefieres estar?

Pensemos con cabeza fría, intuición, talento y sentido común.
Midiendo el riesgo, sí. Pero sin miedo al éxito.

Toda crisis esconde una oportunidad, y quizás nunca ha habido un mejor momento para reactivar el negocio, reorientarlo, modernizarlo y encaminarlo a n futuro que viene compejo y para el que hemos de estar preparados… y me estoy refiriedo a la gran cantidad de dinero público destinado a reestructurar nuestra economía.

Es ahora o nunca.

La decisión es tuya, pero no plateartelo seriamente es renunciar a un futuro muy diferente al modelo económico del que venimos.

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