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¡Cómo hemos cambiado!

¡Cómo hemos cambiado!

Nuevos hábitos de consumo y relación tras la pandemia

La pandemia no sólo ha afectado exclusivamente a nuestra salud, los ciudadanos hemos visto cómo nuestras vidas, nuestras formas de comportamiento, nuestra manera de relacionarnos con los demás y nuestras formas de consumo cambiaban. Unos cambios en los que el papel de las nuevas tecnologías han sido determinantes.

Incremento del tráfico en la red

El volumen de datos que ha circulado en la red desde marzo del 2020 se ha incrementado en más del 50%. Una subida que llegó a máximos históricos con la declaración del Estado de Alarma.

En estos momentos, dos de cada cuatro españoles afirman que ahora aprovecha más las posibilidades de la red y que utiliza más aplicaciones y programas que antes de la pandemia, destacando el uso, prácticamente obligado por las administraciones, de la firma electrónica, las apps de entidades financieras y las videollamadas que, de alguna manera, han paliado la necesidad de vernos y relacionarnos con nuestros seres queridos.

El comercio online ha sido otro de los sectores que más ha crecido durante este tiempo. El 75% de los hogares han realizado compras online durante este este último año. Y, lo que es más relevante, un 70% afirma que seguirá comprando por este canal de ahora en adelante.

Por categoría de productos los más demandados han sido electrónica, moda, material deportivo y libros (si, no se sorprendan). La Alimentación sufrió un importante impulso en las ventas al inicio de la pandemia, si bien se observa un cierto estancamiento respecto a productos habituales tras el verano de 2020 salvo en el sector bebidas que, en navidades quienes estaban preparados, hicieron su agosto digital.

El canal online permite llevar a cabo una compra más reflexiva y realizar comparaciones, algo que ya se producía con anterioridad a marzo de 2020 (un 93% de los consumidores afirmaba hacerlo), si bien la compra efectiva no siempre se realizaba en el entorno digital, en gran medida por falta de confianza.

El auge del entretenimiento online.

También se incrementó nuestro consumo de contenidos por streaming y el uso de las redes sociales.

Las plataformas de streaming a la carta, Netflix, HBO, Filmin, despegaron en España. El año 2020 fue el año del streaming, que se situó en el centro de nuestro entretenimiento y de nuestras relaciones sociales. Todos hablamos de y recomendamos series, películas, juegos. Fueron nuestra mejor compañía.

En la actualidad, parece que el consumo del streaming ha bajado un poco respecto a los tiempos del confinamiento, pero comparado con los niveles pre-pandemia han experimentado un crecimiento espectacular, especialmente en lo referente al entretenimiento de los usuarios de más de 55 años a quienes les estaba costando dar el salto a las plataformas de streaming de vídeo–.

En cuanto a las RRSS, el coronavirus aumentó su uso un 27%, especialmente con el auge de Tik-Tok en los usuarios más jóvenes, y su posterior desarrollo para la difusión de contenidos cortos y especializados, el surgimiento de Twitch, Discord o la última gran aparición ClubHouse, parecen ser las nuevas estrellas para el 2021

La digitalización de las empresas.

Mientras, las empresas se vieron obligadas a afrontar la digitalización a marchas forzadas y en un tiempo récord. En el caso de las pymes lo han hecho aproximadamente el 70%. Hasta entonces solo el 14% tenía una estrategia digital o la estaba desarrollando.

Las iniciativas más comunes han sido probar plataformas de comercio electrónico y abrir perfiles en redes para sus negocios. Una transformación que ha sido determinante a la hora de mitigar los efectos de la pandemia.

Una vez dado el paso, 8 de cada 10 empresas considera que la actividad online seguirá siendo fundamental para mantener su negocio de ahora en adelante. Pero esto es solo el principio. Un proceso de transformación para la era digital implica mucho más. Para que este cambio sea sostenible y consistente hay que afrontar nuevos retos: desde la formación de los trabajadores y equipos, el cambio de la cultura y estructura de la organización o la necesidad de un nuevo marco normativo y de financiación de proyectos de I+D+i … Esto no ha hecho más que empezar y entramos en un nuevo escenario, la sociedad 5.0 donde el valor está en los datos y su interpretación. No en vano somos 5 partes de agua, 3 de músculo y huesos y 2 de datos.

Por otro lado, la implantación del teletrabajo también ha requerido la implementación de nuevos servicios digitales. Tras la experiencia obligada por la pandemia, el 80% de los empresarios esperan facilitar el trabajo a distancia a sus trabajadores cuando la crisis termine. ¡Si!, se puede teletrabajar…

El lado oscuro de la digitalización

Pero todo cambio trae consigo su parte más oscura. La digitalización también nos ha acarreado problemas relacionados el mal uso de la red. Desde el incremento del acoso escolar por Internet, el aumento de los ciberataques (especialmente a Pymes), el incremento y sofisticación de las técnicas de “phishing” o el incremento en la brecha digital, entre otros.

El confinamiento y la pandemia han sido detonantes para el desarrollo de nuevas formas de acoso y para el traslado del bullying de las aulas a las redes. Las redes sociales e internet son nuevos medios para acosar. Casos como la salida de twitter del pianista James Rodhes o el más reciente de Luna Reyes, la voluntaria de Cruz Roja que abrazo a un emigrante senegalés extenuado tras pasar la frontera de Ceuta, ha sido solo la punta del iceberg.

Los ciberataques se han disparado tanto en el ámbito doméstico como en el empresarial. En cuanto a este primero han crecido particularmente las estafas online, el “phishing” y el “malware

La pregunta clave es: ¿se mantendrán estos nuevos hábitos a medio y largo plazo?

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